DOCE PRINCIPIOS PARA LA REALIZACION DE LA VISION PERSONAL

Principio No. 1
Debes ser dirigido por una clara visión.

Para poder realizar tu visión, debes tener un propósito muy claro que dirija tu vida.

Principio No. 2
Debes conocer tu potencial para poder realizar la visión.

Cuando descubres tu sueño o visión, tú también descubres la habilidad que tienes para realizarlo.

Principio No. 3
Desarrolla un Plan Concreto para tu visión.

?Del hombre son los propósitos del corazón? Prov. 16:1

Principio No. 4
Debes poseer pasión para tu visión
.

?Porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar? Nehemías 4:6

Principio No. 5
Desarrolla la Fe para tu visión.

La vista es una función de los ojos. Mientras que la visión es una función del corazón.

Principio No 6
Debes entender el proceso de la visión.

La mente del hombre planea su camino, pero el Señor dirige sus pasos. Proverbios 16:9

Principio No 7
Establecer las prioridades de la visión.

Tu vida es la suma total de las decisiones que tú haces cada día.

Principio No 8
Debes reconocer la Influencia que la gente tiene en la visión.

Cuando tú comienzas a actuar en tu visión, va a incitar tanto a aquellos que te quieren ayudar como a aquellos que te quieren detener.

Principio No 9
Debes emplear la Provisión de la visión.

Dios diseñó todos los propósitos para que  cuentes con tu propia prosperidad. Todo lo que Dios propone, Dios también provee para ello.

Principio No 10
Debes usar persistencia para poder realizar la visión.

Cada verdadera visión va a ser probada para confirmar su autenticidad.  Deja que toda oposición te fortalezca en  lugar de que te detenga.

Principio No 11
Debes ser paciente para esperar el cumplimiento de la visión.

Debemos ser imitadores de los que mediante la Fe y la Paciencia  heredan las promesas. Hebreos 6:12
La paciencia asegura el éxito eventual del plan.
Debes estar dispuesto a progresar conforme al ritmo de la visión.
La paciencia derrota a la adversidad.

Principio No 12
Debes mantenerte conectado a la fuente de la visión.

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece en mi, y yo en El, ese da mucho fruto porque separados de mi nada podéis hacer. Juan 15:5

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