DIOS: 3. ¿QUIÉN ES JESÚS?

Es totalmente Dios. Jesús participó en la creación del universo y continúa tomando parte en mantenerlo en su rumbo. Es la exacta expresión del carácter moral y la personalidad del Padre (Juan 1:1-12; Col. 1:15-20; Heb. 1:3). Cada uno de los rasgos y atributos de Dios que hemos mencionado antes son ciertos también para Jesús. Cuando vino a la tierra se despojó voluntariamente de Su infinitud, omnipresencia, etc. La humillación que experimentó en su sacrificio fue pavorosa.

Es totalmente hombre. Jesús adoptó todos los rasgos físicos, emocionales y mentales del hombre, pero su cuerpo, su mente, su voluntad y sus emociones no se corrompieron con el pecado. Habiendo renunciado a sus derechos divinos, realizó los milagros por el poder del Espíritu Santo y no por su poder como el Hijo de Dios (Mat. 12:28). Resistió a Satanás con la fuerza del Espíritu y la dedicación de su voluntad humana. Sufrió lo que sufrimos y utilizó únicamente el mismo poder que está disponible para nosotros de manera que pudiera comprendernos y ayudarnos en nuestras tentaciones. Tal como nos dicen las Escrituras, “…tenemos… (un sumo sacerdote) que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado” (Heb. 4:15). “Por haber sufrido él mismo la tentación, puede socorrer a los que son tentados” (Heb. 2:18).

Después de su resurrección, Jesús no desechó su humanidad. Por toda la eternidad él lleva en su cuerpo glorificado las cicatrices de la crucifixión, las marcas de un amor tan increíble que hace enmudecer aun a los ángeles.

Nombres de Jesús.
Cristo, “el Ungido”, el título judío para el Rey más grande de la nación, un descendiente de David. Christus es la traducción griega de la palabra hebrea Meshiach, “Mesías” (Luc. 9:20).
Jesús, “el Señor salva” (Mat. 1:21).
Emanuel. “Dios con nosotros” (Mat. 1:23).
Señor. Bajo el Padre, soberano sobre todas las cosas (Hech. 2:36; 1 Cor. 15:24- 28).
Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz (Isa. 9:6).
Hijo de Dios (Mar. 1:11).
Hijo del Hombre. Así se llamaba Jesús a sí mismo (Mar. 2:28). Era un hombre, el hombre glorioso anunciado en Daniel 7:13, 14.

Fuente: Guía de bolsillo para la vida cristiana -K.C. Hinckley, compilador

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