Después de leer las Sagradas Escrituras

Señor, el Pan de tu Palabra,
cuanto más se come, más hambre da.
Tu Palabra es como agua que apaga la sed,
refresca, fecunda y limpia.
Es como luz
que devuelve la vista a los ciegos.
Es, también,
espada de doble filo:
penetra en lo profundo del alma, hiere y sana,
angustia y libera;
inquieta y da la paz,
mata al hombre viejo
y nos convierte en criaturas nuevas,
creadas en la verdad y la justicia,
en la libertad y el amor de Cristo.

¡ Dichosos los que ponen en práctica
todo lo que han comprendido
del misterio de tu voluntad
al leer y meditar tu santa Palabra!
¡ Ven, Señor, en ayuda de mi debilidad!

Amén.

Tomado de Al encuentro con Dios, Oraciones para la vida cristiana. Equipo Teyocoyani

 

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