Dame, Señor, un corazón de carne

Dame, Señor, un corazón de carne,
un corazón que se conmueva y sienta
lo que Tú mismo sientes por nosotros.

Enséñame a ser apasionado (a),
a ser coherente,
aunque a veces me cueste sacrificio,
porque contigo el yugo es suave
y la carga es más ligera.

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