Cómo triunfar sobre el temor y el complejo de inferioridad

Tomado del libro ?Como triunfar en la vida? de Don Gossett

Vimos en el capítulo anterior la manera en que podemos derrotar las estratagemas del diablo. En este capítulo quiero exponer cuatro más de ellas: (a) los sentimientos de temor, (b) el pesimismo, (c) el complejo de ineptitud y (d) el de inferioridad. En realidad todos ellos están relacionados entre sí, pues tienen su origen en las cosas que el diablo susurra en el oído de las personas cuando no creen lo que la Palabra de Dios plantea claramente acerca de su condición.

Cómo vencer el temor

El temor tiene una sola fuente: el diablo. “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7). Deseo que usted comprenda que, de acuerdo a la Palabra de Dios, el temor no es una desviación mental. No es una imaginación o un sentimiento, sino un espíritu real que nos es dado, no por Dios sino por Satanás.

Los resultados del temor no son agradables. En realidad, dice la Biblia que “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor” (1 Juan 4:18). Las víctimas del temor frecuentemente sufren de agonía física, angustia mental y tormento espiritual.

Además, el temor es engañoso. Debido al temor, la gente cae en los lazos que el diablo les tiende. “El temor del hombre pondrá lazo; mas el que confía en Jehová será exaltado” (Proverbios 29:15). El temor nos lleva por el mal camino y nos engaña.
El temor engendra, “según su especie”, temor de la misma manera que la fe produce fe. Si usted cree que Dios lo ayudará… ¡Ello hará! Si usted teme que el diablo lo enfermará de cáncer, ¡ello hará! De esa forma, el temor a la enfermedad puede realmente producir tal enfermedad y el temor a las calamidades puede realmente traer esas calamidades sobre usted; témale al fracaso y usted le abrirá la puerta al fracaso para que este se apodere de su vida.

Eso es lo que ocurrió a Job: “Porque el temor que me espantaba me ha venido, y me ha acontecido lo que yo temía” (Job 3:25). El fracaso, la depresión, la enfermedad, la destrucción y aun la muerte fueron el resultado de los temores de Job.

El temor es destructivo y lleva a algunos al borde del suicidio. El temor produce insomnio, colapsos nerviosos, opresión en la vida de oración del creyente e impide que este les testifique a los perdidos.

El temor hace que uno espere siempre lo peor. Atrévase a reprender el temor en el nombre de Jesús. Diríjase al autor del temor por su nombre verdadero: “impostor”, “mentiroso”, “engañador”. “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7).

Una mujer de Sydney, Columbia Británica, Canadá, que había sido víctima del temor, me escribió lo siguiente: “Antes de que yo escuchara su programa radiofónico, el temor me tenía totalmente encadenada sin importar el sitio en que me encontrase. Oraba siempre pidiéndole ayuda a Dios y sé que El me respondió al guiarme a escuchar su programa. Ahora he aprendido cómo echar fuera todo temor en el nombre de Jesús. Yo estoy confiando ahora completamente en Dios y soy una cristiana positiva. Agradezco al Señor por haberlo utilizado a usted de este modo.”

Y un amigo mío de Moose Jaw, Saskatchewan, Canadá, me escribió: “Tus mensajes sobre el tema del temor son interesantes y de gran ayuda para mí. Tantas personas tienen fobias y supersticiones en cuanto a esto y aquello y, como tú mismo describes, hacen que la vida sea difícil para ellos mismos y para los demás. Por lo que tu mensaje relacionado con ese tema tiene que hacer una inmensa cantidad de bien a los que están esclavizados por causa de tales creencias. Confío en que muchos ya se habrán decidido a poner sus problemas en manos de Dios para ser libres del temor.”

Ya que Dios está a favor de usted, no necesita temer por más tiempo. “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10).

Como vencer la actitud pesimista

 

El pesimismo no es, ni más ni menos, otra cosa que incredulidad. Si usted creyera sinceramente lo que dice Dios en su Palabra sería un optimista y no un pesimista.

La Biblia revela que cuando nacemos de nuevo no estamos destinados al fracaso. En realidad nacemos de nuevo para ser vencedores. “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8:37).

Dice la Palabra de Dios que no somos “simplemente” vencedores, sino “mucho más” que vencedores. Cuando nos enfrascamos en la batalla no ganamos una victoria pírrica sino que derrotamos totalmente al enemigo.

Sin duda hemos escuchado el adagio que dice: “Cuando el camino se torna peligroso, sólo los valientes siguen adelante.” Así que eche fuera ese sentimiento de derrota y siga adelante. Dios está de parte de usted. “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31).

En Josué 1:2-9 leemos la formula de Dios para obtener la victoria y el éxito. Nuestra parte: ?Levántate y pasa este Jordán? Esfuérzate y se valiente? No temas ni desmayes?” La parte de Dios: “Estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.” El resultado: “Porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”

En caso de que piense usted que la promesa de Dios de estar con Josué fue dirigida a él solamente, puedo asegurarle que tenemos una promesa igual dada a todos los creyentes en el Nuevo Testamento. Jesús dijo: “… he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (M4teo 28:20).

Puede usted cambiar su perspectiva pesimista y derrotista de la vida por medio de un “mirar hacia arriba” victorioso y lleno de fe. Haga que su pensamiento dé un giro de 180°. Cambie su vocabulario.

En lugar de decir: “Me es imposible obtener respuesta a mis oraciones”, diga: “De acuerdo con la Palabra de Dios, ‘[tengo] confianza en Él; y cualquiera cosa que [yo pidiere] la [recibiré] de él, porque [guardo] sus mandamientos, y [hago] las cosas que son agradables delante de él’ “(1 Juan 3: 21, 22).

En lugar de decir: “Mis seres queridos no sirven al Señor”, declare: “De acuerdo con Hechos 16:31: ‘¡Tengo fe para la salvación de mi familia!’ “

En lugar de decir: “Me es imposible recibir sanidad divina”, confiese que “… él, herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:5).
Comience a hablar victoria y no derrota. Actúe como vencedor, porque en Cristo usted es uno de ellos

Cómo vencer los sentimientos de ineptitud

Puede ser que los psicólogos se refieran a los sentimientos de ineptitud como un “complejo de insuficiencia”; yo los llamo “no-puedo-itis”.

Debe usted quitar para siempre de su vocabulario las palabras destructoras “No puedo hacerlo”. Escudriñe las escrituras: en ninguna parte de la Biblia existe indicación alguna de que haya algo que usted o yo no podamos llevar a cabo. En lugar de eso, Filipenses 4:13 dice: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

Pídale al Espíritu Santo que le llame la atención siempre que esté usted tentado a decir “No puedo hacerlo”. En vez de eso, hable el idioma de Dios. Diga lo que dice su Palabra. Armonice con el cielo afirmando la Palabra de Dios. Póngase de acuerdo con Dios poniéndose de acuerdo con su Palabra.

Decida ahora mismo que jamás dirá usted otra vez: “No puedo recibir sanidad divina”, por cuanto usted ha sido sanado por sus llagas. Usted puede recibir sanidad porque Jesús dijo: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas” (Marcos 16:17, 18).

Decida ahora mismo que jamás dirá usted otra vez: “No puedo pagar mis cuentas”, pues Filipenses 4: 19 dice: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” Por tanto, puede usted ‘decir: “Puedo pagar mis cuentas porque mi Dios suple el dinero para hacerle frente a todas las necesidades de mi vida.”

Decida ahora mismo que jamás dirá usted otra vez: “No puedo dar mi testimonio porque cuando tengo la oportunidad de darlo, no me viene a la mente qué decir.” En lugar de eso, proclame que usted puede testificar por medio del poder del Espíritu Santo, ya que Hechos 1:8 dice: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” Diga: “Puedo compartir mi testimonio con gran eficacia porque soy vigorizado desde el cielo por el poderoso Espíritu Santo.”

Por encima de todo lo demás, tome la firme resolución de que jamás dirá usted de nuevo: “No puedo recibir res puesta a mis oraciones.” Esa clase de declaración cierra las puertas del cielo para su vida, ya que la Biblia enseña claramente en Marcos 11:23,24 que lo que usted dice es lo que recibe. En lugar de eso, declare con seguridad: “Puedo recibir la respuesta a mis oraciones, ya que Jesús dice en varios lugares de las Escrituras que cualquier cosa que pidiéramos en su nombre, Ello haría.” Puedo recibir poderosas respuestas de Dios, porque El ha prometido: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3).

También es muy importante que se decida a no ponerse de acuerdo con el diablo al decir: ?No podré ver a mis seres queridos ganados para Cristo?, pues la Palabra de Dios muestra con claridad que “Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre” (Isaías 59:21).

Cuando los hijos de Israel celebraron la pascua, la norma del Antiguo Testamento era de “un cordero por familia” (Éxodo 12:3). Eso simbolizaba la verdad neo testamentaria de “Cre.een el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (Hechos 16:31). Ahora que usted ya lo sabe puede decir con confianza: “Podré ver salvados a todos mis seres queridos, pues soy un instrumento de Dios para que por medio de mi fe ellos puedan llegar a conocer a Cristo.”

Aun en asuntos personales, nunca diga “No puedo hacerlo”. No permita que la “no-puedo-itis” ataque nada de lo que se relacione con usted, por cuanto el Salmo 138:8 declara: “Jehová cumplirá su propósito en mí” ¿Se siente preocupado en cuanto a su sobrepeso? No diga: “Me parece que no voy a poder cumplir con mi dieta.” Diga en lugar de eso: “Todo lo puedo en Cristo, pues Dios va a perfeccionar todo lo que se relaciona con mi persona.” ¿Está usted teniendo problemas con sus compañeros de trabajo? No diga: “Me parece que no me llevo con fulano de tal” Afirme en vez de eso: “Me llevo bien con fulano de tal. ‘Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de favor’, de acuerdo al Salmo 5:12.” Una vez que las palabras que usted exprese se alineen con la Palabra de Dios usted se sorprenderá de cuán rápidamente lo abandonarán los sentimientos de ineptitud. Sí, es cierto que sin Dios ustedes un perdedor, lo mismo que el resto de nosotros. Pero con Dios de nuestra parte no hay nada que usted no pueda realizar. Para el creyente los sentimientos de ineptitud son sólo eso: simplemente sentimientos. Ellos no reflejan la verdadera situación real, la cual es que usted y Dios son más que capaces de hacer frente a cualquier tipo de problema que se presente.

Como vencer el complejo de inferioridad

Estrechamente relacionado con la “no-puedo-itis” es lo que algunos psicólogos han llamado el “complejo de inferioridad”.

Como cristiano nacido de nuevo, usted está en Cristo y Cristo en usted. La propia palabra “cristiano” significa que somos personas que tenemos a “Cristo dentro”. No somos meramente “trabajadores cristianos”; somos “contenedores de Cristo”.

No puede haber nada en absoluto inferior en cuanto a su persona por cuanto no hay nada inferior en cuanto a Cristo, y usted lo contiene a Él. Sesenta y siete veces diferentes, sólo en los escritos de Pablo, la Biblia nos dice que estamos en Cristo si es que hemos nacido de nuevo.

¿Cómo puede usted ser inferior si “[su] vida está escondida con Cristo en Dios” (Colosenses 3:3)?

Si fuera el hijo o la hija de un rey, ¿se sentiría usted inferior? No obstante, ¡usted sí es hijo del Rey de reyes! ¿Cómo puede sentirse inferior cuando es usted la niña del ojo de Dios, y El es el creador de todo lo que existe?

Puede ser que usted se sienta insuficiente en alguna esfera de la vida, y -en lo natural-puede que tenga ‘ razón. No obstante, la Palabra de Dios dice que “nuestra suficiencia viene de Dios”. (2 Corintios 3:5). No tiene que preocuparse acerca de lo que puede o no puede usted hacer, ¡pues Dios en usted puede hacerlo todo!

El cristianismo es un estilo de vida basado en “lo que se dice”. El Salmo 107:2 dice: ¡”Díganlo los redimidos de Jehová, los que ha redimido del poder del enemigo?! Fue así como, en primer lugar, usted se hizo cristiano: “Pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:10). Nuestra boca hace confesión “para salvación”, no sólo cuando nacemos de nuevo, sino también cada vez que obramos de acuerdo con Marcos 11:23, 24. Nunca podrá usted sobrepasar la altura de su propia confesión. Una confesión equivocada lo convertirá en prisionero; una confesión correcta lo pondrá en libertad.

Entonces, ¿qué debemos decir? Vez tras vez repito que debemos decir lo que Dios dice, por cuanto la Palabra de Dios es la verdad. N o importa lo que pensemos, sintamos o veamos: lo que sí importa es lo que Dios nos ha dicho en su Palabra. En Joel 3:10 está escrito: “Diga el débil: Fuerte soy.” Por tanto, confiese que usted es fuerte sin importar si se siente fuerte o no. Diga: “En obediencia a Joel3:10 declaro que soy fuerte.” ¿Cuál es la esfera de la vida en la cual el diablo podría tratar de debilitarlo a usted? ¿Se siente usted derrotado? Diga: “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús” (2 Corintios 2:14). ¿Se siente a la defensiva? Diga: “Porque yo sé en quién he creído, y estoy seguro que, es poderoso para guardar mi depósito para aquel día” (2 Timoteo 1:12). ¿Se siente tímido? Diga: “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31).

Según permita que Cristo viva su vida en usted, podrá vencer su complejo de inferioridad mediante una gozosa conciencia de que “no… yo, mas… Cristo en mí” (Gálatas 2:20).

Receta para la acción

Reprenda al diablo en el nombre de Jesús. “Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre” (Lucas 10: 17). Es sólo por medio del nombre de Jesús que tenemos poder para tomar autoridad sobre los espíritus de temor, pesimismo, ineptitud e inferioridad.

Recuerde que en Cristo usted es “más que vencedor”.

Revise su vocabulario. Borre de él todo lo que sea negativo. Adquiera una actitud de “sí puedo hacerlo”, porque usted todo lo puede… en Cristo.

Entienda
lo que usted es en Cristo.

Reafirme lo positivo y rechace lo negativo mediante el uso de textos bíblicos apropiados.

No temas

Puede ser que pensemos que se trata de un fallo, o una inconveniencia o un tormento; pero en realidad el temor es un pecado. Apocalipsis 21:8 dice: “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. “

¿Cree usted que el homicidio sea malo? La cobardía aparece en la lista de Apocalipsis 21:8 antes que el homicidio. ¿Piensa que administrar una casa de prostitución sea mala?
Los cobardes aparecen en la lista antes que los fornicarios.

¿Piensa que la hechicería y la idolatría sean malas? El temor debe entonces ser tan malo como ellas, por cuanto encabeza la lista La cobardía es un pecado serio. No les digo esto para meterles más miedo del que ya tienen sino para que puedan arrepentirse. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiamos de toda maldad” (1 Juan 1:9). Una vez que usted se arrepienta y confiese el pecado de la cobardía, párese firme en los siguientes textos bíblicos:

“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” (Josué 1:9).

“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento” (Salmo 23:4).

“Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?” (Salmo 27:1).

“Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado” (Salmo 27:3).

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida” (Salmo 46:1, 2).

“Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina” (Salmo 107:20).

“Jehová está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (Salmo 118:6).

“Lo que el impío teme, eso le vendrá; pero a los justos les será dado lo que desean” (Proverbios 10:24).
“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3).

“Porque Jehová el Señor me ayudará, por tanto no me avergoncé; por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado” (Isaías 50:7).

“Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él” (Isaías 59:19).

“Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos” (Mateo 10:31).

“Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo” (1 Corintios 2:16).

“Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento” (2 Corintios 2:14).

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7).

“El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8).

“Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4).

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor” (1 Juan 4:18).

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