CÓMO DEPENDER DE DIOS

¿QUÉ SIGNIFICA DEPENDER DE DIOS EN MI VIDA DIARIA?

Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que per­manece en mí, como yo en él, dará mucho fruto, separados de mí no pueden ustedes hacer nada (Juan 15:5).

…lleven a cabo su salvación con temor y temblor, pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad (Fil. 2:12, 13).

Básicamente, hay cuatro maneras de vivir la vida cristiana.1

1. Por tus propios esfuerzos y voluntad. Podemos realizar mucha actividad cristiana y tener un éxito aparen­te, pero con frecuencia experimentaremos ansiedad, estrés y una falta del verdadero fruto del Espíritu (Gál. 5:22, 23). Nuestra relación con otros se estropeará si somos orgullosos en nuestro esfuerzo.

2. “Déjalo, ya lo hará Dios”. El otro extremo es que no hagamos nada. No nos sentiremos presionados pero tampoco haremos nada de lo que Dios espera lograr por medio de nosotros.

3. “Señor, ayúdame”. Allí en lo profundo, donde real­mente importa, sentimos que podemos manejar nuestra vida cristiana solo hasta un punto, después del cual nece­sitaremos la ayuda de Dios. En la mañana oramos por su ayuda, pero entonces, durante el resto del día, hacemos todo por nosotros mismos. Clamamos al Señor cuando tropezamos con alguna crisis; es como si nos encontrára­mos con un tronco demasiado pesado para levantarlo y dijéramos: “Señor, si lo tomas por un extremo, yo lo co­geré por el otro y juntos lo levantaremos”.

4. Dependencia activa y constante. Sabemos que en todos los aspectos de la vida lo que necesitamos real­mente es la capacitación de Dios y no solo su ayuda. Ora­mos por ello constantemente y nuestra oración es:

“Señor, si tengo que levantar este tronco, tienes que ha­cerme capaz de conseguirlo. Todo parece indicar que ten­dré que hacerlo. Y todo parece indicar que si lo levanto, y lo estoy levantando, lo hago solo porque tú me has dado toda las fuerza necesaria para hacerlo”.

La diferencia entre (3) y (4) es que la confianza par­cial enfrenta a la confianza total; si no tenemos cuidado podemos deslizarnos desde esta última a la anterior. La diferencia entre (2) y (4) es que en esta última estamos utilizando todas las facultades que Dios nos ha concedido para un esfuerzo consciente de servicio.

Con este fin trabajo y lucho fortalecido por el poder de Cristo que obra en mí (Col. 1:29).

Es la actitud de nuestro corazón, no lo que decimos acerca de la’ dependencia total de Dios, lo que hace la dife­rencia en los frutos que llevamos.

Fuente: Guía de bolsillo para la vida cristiana -K.C. Hinckley, compilador

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*