COMENTARIO CRISTIANO

Por lo general los comportamientos del ser humano actúan de una manera predecible; analicemos uno en particular y en un enfoque cristiano.

Con el pasar del tiempo me he percatado que por diversos motivos los ánimos del cristiano casi siempre tienden a bajar. Talvez no necesariamente apartarse de los caminos del Señor, pero más bien me refiero a bajar el ritmo que cuando se inició, es decir bajar el ritmo de su primer amor.

Da la impresión que padecemos de aburrimientos quizá transitorios, con el transcurrir de los años algo pasa en la vida personal y nuestra relación con el Señor. Talvez los cristianos nos sentimos muy confiados y bajamos la guardia hasta lograr niveles mediocres de fe.

La vida en sí no tiene un ritmo estable, se compone de altos y bajos; puede que tú estés precisamente pasando por una de esas etapas en donde ni siquiera te dan ganas de orar, no sientes el deseo de leer la Biblia o de congregarte, se convierte en una lucha interior, el deseo que tenías antes para servir se ha esfumado y te sientes como un zombi espiritual.
¿Qué podemos hacer al respecto? Veámoslo desde una perspectiva bíblica.

Primero:
Apocalipsis 3: 2 dice: ?Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios?.

 

Examina que fue lo que te llevo hasta este punto espiritual: Recuerda tus mejores momentos, aquellos cuando orabas, leías la Biblia, te congregabas y servías con gozo y edificación para tu vida espiritual. Tenías hambre inmensa cada día por aprender más del Señor, ¿Qué era lo que te motivaba en esos momentos?, ¿Qué era lo que hacía que todo fuera un gozo espiritual?, creo que la respuesta es: ?La Disposición que hay en nuestros corazones?.

Tenemos que comprender que nuestro corazón no puede enorgullecerse, ni mucho menos permitir que la humildad que en un principio teníamos sea opacada por el ego o el creerse que todo lo sabes. Mientras tú no mantengas un corazón humilde, difícilmente podrás mejorar tu estado espiritual. La humildad de corazón es algo muy esencial para la constante renovación espiritual. Es necesario afirmar todo aquello que en algún momento estuvo firme pero que por el descuido espiritual se está erosionando.

Segundo:
Apocalipsis 3:3 dice: ?Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti?.

La clave principal para renovar nuestra vida espiritual esta en: LA ACCIÓN: Pueda ser que estés viendo como se baja animo espiritual a pesar de que tratas de demostrarlo delante de otras personas que tienen en alta estima espiritual de ti, pero que en el interior tu sabes bien que no hay nada que aplaudir de tu vida espiritual. Pero si tú no haces NADA y en vez de accionar solo te dejas caer en el abismo de la mediocridad, entonces difícilmente saldrás de ahí.
Por eso es importante el ACCIONAR, sé que no tienes ganas de orar, sé que no tienes ganas de leer la Biblia, sé que no tienes ganas de congregarte, pero a veces las cosas no se hacen por ganas, sino porque ES NECESARIO HACERLO. Lo que quiero decir con esto es que a pesar que no tienes ganas de hacer nada por mejorar tu vida espiritual, ¡TIENES QUE HACERLO!, los hábitos nada más se consiguen a través de la práctica constante.

Por un momento pensemos en lo siguiente:
¿Qué pasaría si un día decides que no quieres comer más, ni de tomar agua?, pasaran algunos días y posiblemente no sentirás las ganas de hacerlo, pero tarde o temprano tu cuerpo comenzara a debilitarse a tal punto de causarte la muerte física. Es por eso que el alimentarse no es una opción, sino algo necesario para la subsistencia del ser humano.

Así mismo es en lo espiritual, no es por ganas, no es una opción, es algo necesario para la subsistencia de la vida espiritual; por eso es que algunos estamos débiles de tal manera que el pecado se ha apoderado de nuestras vidas, preguntémonos: ¿Cómo nos estamos alimentando espiritualmente?

Amados, no nos dejemos vencer, luchemos todo cuanto sea necesario, cultivemos cada día una vida de oración, poco a poco una vida de lectura diaria de su Palabra, un habito de congregarte porque lo necesitamos, un espíritu de servicio que se despierte a base de las acciones que acabamos de mencionar. Por favor no te dejes morir, tú vales mucho y en las manos del Señor eres un arma poderosa, por favor ACCIONA.

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