Al Dios de la Vida

Querido Señor,
por el poder que provino de ti
sanó una mujer de una enfermedad
que ningún médico había podido curar,
y una joven fue resucitada.
Revelaste que Dios es el Dios de la vida,
en el que no se puede encontrar muerte.


Oh Señor,
rezo para que toques nuestro mundo
orientado hacia la muerte
y llames a la existencia nueva vida.
Trae vida,
alegría y una vitalidad nueva a aquellos que están
caminando a la sombra de la muerte,
a aquellos que están enfermos y muriendo,
a aquellos que están deprimidos y desamparados,
a aquellos que están resentidos y son violentos.
En este mundo,
dondequiera que mire veo el poder de la muerte
haciendo su trabajo.
Lo veo tanto en los conflictos entre las naciones,
como en las rivalidades entre la gente.

No dejes que tu pueblo sea conquistado
por estas fuerzas oscuras,
sino permite que tu poder,
que da la vida,
entre en sus cuerpos, corazones y mentes,
y que te reconozcan
como al Hijo de Dios,
que no es un Dios de muerte, sino de vida.
Amén.

Henri Nouwen


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