Abre nuestros labios, Señor

San Basilio de Cesarea

Señor Dios nuestro,
Tú que diste a los hombres tu paz
y enviaste a tus discípulos
el don del Espíritu Santo,
abriendo sus labios con tu poder
por medio de lenguas de fuego:
abre también nuestros labios de pecadores
y enséñanos cómo y porqué rezar.

Gobierna nuestra vida,
Tú que eres el oasis sereno
de los que son sacudidos por la tempestad,
y haznos conocer el camino que debemos seguir.

Restaura en mi corazón una mente recta,
fortalece mi juicio vacilante,
para que guiados diariamente
por tu buen espíritu,
seamos dignos de cumplir tus mandamientos,
de acordarnos sin cesar
de la gloriosa presencia
que examina las acciones humanas,
y haz que no seamos engañados
por las seducciones
de los placeres corrompidos de este mundo.

Danos la fuerza de desear
el gozo de los tesoros futuros.
Pues tu eres bendito y alabado
en todos los santos
por los siglos de los siglos. Amén.

Tomado de: Equipo Teyocoyani. Al encuentro con Dios, Oraciones para la vida cristiana. Recopilación y Prólogo de José Argüello

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