La Gracia vs La Ley VIII

La Gracia vs La Ley
(48) La Gracia vs La Ley

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Y ahora que ha llegado el camino de la fe, ya no necesitamos que la ley sea nuestra tutora. Pues todos son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. El Señor disciplina a los que ama y castiga a todo el que recibe como hijo. Al soportar esta disciplina divina, Dios los trata como a sus propios hijos. (Gálatas 3:25-26; Hebreos 12:6-7 NTV)

Meditación
Seguimos con el ayo (la Ley) y el hijo, donde no está en discusión la autoridad del tutor (la ley), sino del hijo adulto. Si el hijo no hiciera lo que antes hacía por temor al guía (ayo), ya no sería asunto entre el hijo y el pedagogo (la ley); sino entre el hijo y Dios, su Padre. De aquí en adelante (en la gracia), el ayo desaparece para dar lugar a la disciplina del Padre, en forma directa; como lo declara esta porción bíblica: “Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por Él; porque el Señor al que ama, disciplina” (Hebreos 12:5-6).

(49) La Gracia vs La Ley

Tú y yo somos judíos de nacimiento, no somos pecadores como los gentiles. Sin embargo, sabemos que una persona es declarada justa ante Dios por la fe en Jesucristo y por la obediencia a la ley. Y nosotros hemos creído en Cristo Jesús para poder ser declarados justos ante Dios por causa de nuestra fe en Cristo y no porque hayamos obedecido la ley. (Gálatas 2:15-16 NTV)

Meditación
Este pasaje fue motivado por una actitud de Pedro cuando se apartó de los cristianos gálatas, para agradar a ciertos visitantes del judaísmo (Gálatas 2:11-14), tratando de aparentar que él era fiel a la Ley y la circuncisión. Pablo se indignó con ira santa y reprochó en forma vehemente la actuación de Pedro, haciéndole ver que su actuación era ofensiva para Cristo. La llamada de atención hecha a Pedro, sirvió de instrucción a la Iglesia, por cuanto el creyente está muerto a la Ley y ésta ha ejecutado su sentencia en Cristo Jesús, quién cargó con los pecados de la humanidad.

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Pues bien, cuando Pedro fue a Antioquía, le eché en su cara su comportamiento condenable. Antes que llegaran algunos de parte de Jacobo, Pedro solía comer con los gentiles. Pero cuando aquéllos llegaron comenzó a retraerse de los gentiles por temor a los partidarios de la circuncisión. (Gálatas 2:11-12 NVI)

Meditación
Los de la circuncisión (gente de la ley, práctica de ritos, etc.). La actitud de Pedro era condenable porque, había estado dispuesto a despojarse de las leyes del judaísmo (en cuanto a restricciones sobre comida y en la mesa) en Antioquía, para poder disfrutar el nuevo compañerismo con los cristianos de origen gentil; pero luego, abandonó esta postura (hipócritamente) para apaciguar a los judaizantes. Compartir una comida común era un símbolo visible y poderoso de unidad e igualdad, que Pablo estaba enseñando a las jóvenes iglesias: Todos son uno en Cristo Jesús.

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Pero cuando Pedro vino a Antioquía, me opuse a él cara a cara, porque él era digno de ser censurado. Y el resto de los judíos se le unió en su hipocresía, de tal manera que aun Bernabé fue arrastrado por la hipocresía de ellos. (Gálatas 2.11,13 NBLH)

Meditación
Ya vimos que causó la censura o condena de Pablo a Pedro. Pablo era radical y recto en su andar cristiano; por algo, la historia bíblica registra que escribió más de la mitad del nuevo testamento. En su forma directa y delante de todos Pablo confrontó la situación, así: Cuando vi que ellos no seguían la verdad del mensaje del evangelio (la gracia), le dije a Pedro delante de todos los demás: Si tú que eres judíos de nacimiento, dejaste las leyes judías y vives como un gentil, ¿Por qué ahora trata de obligar a estos gentiles a seguir las tradiciones (la Ley) judías? (Gálatas 2:14).

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Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como los judíos, ¿por qué obligas a los gentiles a vivir como judíos? Nosotros somos judíos de nacimiento y no pecadores de entre los gentiles. (Gálatas 2:14-15 LBLA)

Meditación
Pablo reprochó a Pedro su actitud en forma pública porque él era una columna de la Iglesia, había andado con Jesús y conocía el Evangelio. Pedro, al tratar de complacer a los judíos, viviendo temporalmente bajo la Ley, contradecía lo que Pablo enseñaba. Pablo reconoció que, aunque eran judíos de nacimiento y no pecadores (no gentiles, conocían a Dios); sabían que el hombre no es justificado por las obras de la Ley, sino por la fe de Jesucristo; por eso ellos también habían creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe en Cristo y no por las obras de la Ley (Gálatas 2:16).

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Nosotros, judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la Ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado. (Gálatas 2:15-16 RVR)

Meditación
Además de frenar a Pedro cuando se le opuso en Antioquía (Gálatas 2:11); las palabras que anteceden, que Pablo con vehemencia y firmeza le dijo a Pedro, tuvo por objeto: (1) No impactar en forma negativa en la formación cristiana de los gálatas. (2) Él de por sí, estaba luchando contra los legalistas (Gálatas 3:1-5). (3) Mostrar a los gálatas que al margen de lo que hayan alegado o enseñado los legalistas (maestros de la ley); Pedro, aun con su error y él, estaban en perfecta armonía de doctrina; es decir, La ley no justifica, sólo la fe en Jesús mediante la gracia.

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