LOS SIETE PERSONAJES VI (EL SÉPTIMO PERSONAJE: LOS 144.000)

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LOS SIETE PERSONAJES VI (EL SÉPTIMO PERSONAJE: LOS 144.000)

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El bosquejo del capítulo:

VII. (Apoc 14.1-5) El séptimo personaje: Los 144.000

A. (v1a) El lugar de los 144.000

Están con el Cordero
Están sobre el monte de Sion

B. (v1b) La marca de los 144.000
C. (v2) La voz de los 144.000
D. (v3) El cántico de los 144.000
E. (v4-5) La descripción de los 144.000

Son 144.000 hombres
Son las primicias

Conclusión

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En Apocalipsis 14 vemos el séptimo personaje—el conjunto de los 144.000 testigos—y también el “paréntesis” de este tercer relato de la Gran Tribulación. El paréntesis, como siempre, nos da unos detalles más de los eventos que están tomando lugar alrededor de este mismo tiempo del relato. Puesto que el paréntesis es algo independiente de los siete personajes, vamos a dejarlo para el siguiente capítulo de este estudio. Lo que nos interesa ahora es el pasaje de Apocalipsis 14 que tiene que ver con el séptimo personal (Apoc 14.1-5).

El contexto va a ser muy importante en nuestro estudio de este último personaje. Si no entendemos bien el contexto, vamos a equivocarnos al interpretar algunos de los hechos que encontramos aquí. Recuerde que todo lo que está tomando lugar en este pasaje se trata de la Gran Tribulación—de los últimos tres años y medio de la Tribulación (justo antes de la segunda venida de Cristo).

El lugar de los 144.000

Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil… [Apoc 14.1a]

Están con el Cordero

El Cordero es Cristo Jesús y este primer versículo dice que con Él están los 144.000. Sabemos que esto se trata cronológicamente del tiempo de la Gran Tribulación. Pero, ¿dónde está el Cordero? Si sabemos en donde está Cristo, sabremos también donde están los 144.000 porque ellos están con Él. En este contexto, el Señor todavía no ha venido en Su segunda venida, entonces Él está en el tercer cielo—en la presencia de Dios el Padre. Así que, los 144.000 están también en el tercer cielo, en la presencia de Dios. En Apocalipsis 7 vimos que estos 144.000 fueron sellados por Dios cuando todavía estaban en la tierra (Apoc 7.1-8). ¡Fueron arrebatados al tercer cielo—a la presencia del Cordero!

Están sobre el monte de Sion

Estos 144.000 están sobre el “monte de Sion”. Por el contexto sabemos que este “monte” no es el monte físico en Palestina (porque ellos están en el tercer cielo, en la presencia de Dios). Como hemos visto antes, lo físico siempre es un cuadro—un reflejo—de lo verdadero (a menudo es un reflejo del mundo “espiritual”). El monte de Sion es un monte físico en la tierra prometida.

Desde Aroer, que está junto a la ribera del arroyo de Arnón, hasta el monte de Sion, que es Hermón. [Deut4.48]

Además, el monte de Sion es un monte “espiritual”—es el “monte” del universo (toda la creación de Dios).

Sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel. [Heb 12.22-24]

Este monte de Sion (el verdadero, el “monte” del universo) tiene que ver con la Jerusalén celestial—la de arriba (Gal 4.21-31)—donde mora Dios.

He aquí, yo y los hijos que me dio Jehová somos por señales y presagios en Israel, de parte de Jehová de los ejércitos, que mora en el monte de Sion. [Isa 8.18]

El monte de Sion, entonces, es “Su santo monte”—el santo monte de Jehová—donde queda la ciudad de nuestro Dios, la Jerusalén celestial (la de arriba, no la de la tierra).

Grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado en la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo.

Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra, es el monte de Sion, a los lados del norte, la ciudad del gran Rey. En sus palacios Dios es conocido por refugio. [Sal 48.1-3]

Observe que este es el monte que se relaciona con “los lados del norte” donde Lucero quería llegar y sentarse en el trono de la creación como el Altísimo (es “el monte del testimonio”).

¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. [Isa 14.12-14]

Lucero, cuando todavía era el querubín grande y protector, moraba en este monte de Sion. Salió de ahí para hacer sus “contrataciones” con los que se rebelaron con él.

Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. [Ezeq 28.14-16]

Así es cómo empezó el pleito de Sion.

—la lucha por el control del monte de Sion (el universo, toda la creación de Dios).

Porque es día de venganza de Jehová, año de retribuciones en el pleito de Sion. [Isa 34.8]

El monte de Sion es “asolado” porque fue el lugar de un juicio divino y ahora hay “zorras” ahí en ese monte (un cuadro de los demonios que andan en el universo).

Por el monte de Sion que está asolado; zorras andan por él. [Lam 5.18]

Las “zorras” (los demonios) echan a perder las viñas para que no den buen fruto para Dios—las uvas son cuadros de los hombres. Estas son las mismas viñas que Dios, un día pronto, va a vendimiar.

Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; porque nuestras viñas están en cierne. [Can 2.15]

Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios. [Apoc 14.19-20]

La marca de los 144.000

…ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente. [Apoc 14.1b]

La marca de los 144.000 es el nombre de Dios que se escribió en la frente de cada uno de ellos (y por esto la marca de la bestia, también en la frente, es una falsificación de esta). Puede ser que tienen dos nombre en sus frentes: el Cordero y Jehová. Quizá que tengan sólo un nombre, el que la Biblia usa para referirse tanto a Jehová como a Jesucristo: “El Todopoderoso”.

Era Abram  de  edad  de  noventa  y  nueve años,  cuando  le  apareció Jehová  y  le  dijo: Yo  soy  el  Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. [Gen 17.1]

Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.[Apoc 1.8]

Estos son los mismos que tienen el sello de Dios en sus frentes (Apoc 7.1-8). Es la señal de Jehová que Él puso en ellos (Ezeq 9.1-6).

La voz de los 144.000

Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas. [Apoc 14.2]

Esta voz es una “voz unánime” de muchas voces—son 144.000 voces en total. La voz sale “del cielo” porque ellos están ahí en la presencia del Cordero y suena como un estruendo de muchas aguas. Una voz que suena como el sonido de muchas aguas puede ser la voz de Dios (Ezeq 1.24; Apoc 1.15) o la de una multitud (como en este caso de los 144.000; Apoc 19.6).

La voz suena también como el sonido de un gran trueno y así suena la voz de Dios (Juan 12.28-29 con Sal 29.3; 77.18) o la voz de una multitud (Apoc 19.6). Esta voz de Apocalipsis 14.2 es “una” voz que consta de muchas voces, como “la voz” (el sonido) de muchas arpistas tocando sus arpas. Entonces, sabemos que no es la voz de Dios (de una sola Persona) sino que es el sonido de los 144.000 cantando unánimes—a una voz—glorificando a Dios.

El cántico de los 144.000

Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra. [Apoc 14.3]

Observe aquí el contexto y el cambio. En contexto, los 144.000 están en el mismo lugar del trono de Dios, de los cuatro querubines y de los 24 ancianos. Están en el tercer cielo, en la mera presencia de Dios (fueron arrebatados de la tierra después de ser sellado en Apocalipsis 7).

El cambio que podemos ver en este versículo.

es una aplicación personal y tiene que ver el “cántico nuevo”. A veces, como cristianos, no nos gusta el cambio. Si estamos acostumbrados a cantar himnos, no queremos cantar ninguna canción nueva. O si estamos acostumbrados a cantar las nuevas canciones que son “más movidas”, no queremos cambiar y cantar himnos. Esta tendencia (de evitar el cambio) se nota en todas las áreas de la vida cristiano, no sólo en la música. ¿Cuántas veces hemos entrado en la iglesia para ver que alguien se sentó en “nuestro” lugar? No nos gusta el cambio, pero el cambio es bueno y saludable porque nos hace enfocarnos en Dios. Tenemos que confiar en nuestro Señor y esto nos aumenta la fe—nos obliga a crecer. No teme el cambio. No lo evite. Es necesario para que crezcamos en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.

Dios oirá, y los quebrantará luego, el que permanece desde la antigüedad; por cuanto no cambian, ni temen a Dios. [Sal 55.19]

La descripción de los 144.000

4 Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero;

5 y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios. [Apoc 14.4-5]

Son 144.000 hombres

Al fijarnos en esta descripción de los 144.000 “testigos de Jehová”, es muy fácil saber que si alguien quiere tomar (y torcer) un pasaje como esta para decir que los “Testigos de Jehová”—la denominación hoy día—son los 144.000, están equivocados. En primer lugar, todos son hombres porque no se contaminaron con mujeres (entonces, ninguno de los 144.000 es una mujer). Además, si no se contaminaron con mujeres, son todos vírgenes—no se casaron y nunca han tenido relaciones con mujeres. Ellos son (en cuadro) “las vírgenes prudentes” de Mateo 25.1-13 que son arrebatados para entrar en las bodas con el Señor. Los vemos en cuadro también en el Antiguo Testamento (los vemos en el cuadro de las vírgenes invitadas a las bodas del rey).

Toda gloriosa es la hija del rey en su morada; de brocado de oro es su vestido. Con vestidos bordados será llevada al rey; vírgenes irán en pos de ella, compañeras suyas serán traídas a ti. [Sal 45.13-14]

Según el versículo 4, los 144.000 siempre están en la presencia del Cordero. Dondequiera que Cristo va corporalmente, ellos lo siguen. Entonces, desde que fueron sellados, siguen al Señor (están en Su presencia). Esta es otra indicación que son arrebatados a la mitad de la Tribulación—son sellados y llevados para estar siempre en la presencia del Cordero.

El mismo versículo nos dice

que ellos son redimidos “de entre los hombres” (como el versículo 3 dice que fueron redimidos “de entre los de la tierra”). Esto quiere decir que Dios los lleva de aquí—de la tierra y de entre los hombres—para estar en Su presencia. Él los arrebata de la tierra, de entre los hombres, y los lleva al cielo. Esto es lo que vimos en la promesa que Dios dio a los fieles de la Tribulación (de la primera mitad de la Tribulación).

Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. [Apoc 3.10]

Dios promete guardar a algunos de la hora de prueba que viene sobre el mundo entero. Entonces, si es sobre el mundo entero, los que son “guardados” de esta prueba no pueden estar en ningún lugar en todo el mundo entero. Son arrebatados (redimidos) “como primicias” de la última cosecha—el arrebatamiento al final de la Tribulación, durante la segunda venida. Exactamente como los de Filadelfia (Apoc 3.7-13), estos 144.000 son sin mancha e irreprensibles. Son los que se van en el arrebatamiento a la mitad de la Tribulación.

Son las primicias

Los 144.000 no “son” las primicias sino “como” las primicias. Cristo y los santos del seno de Abraham (los santos del Antiguo Testamento) fueron las primicias porque su arrebatamiento fue primero.

Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; lueo los que son de Cristo, en su venida. [1Cor 15.23]

Según la primera mención de la palabra en la Biblia, las primicias son exclusivamente para Dios.

Las primicias de los primeros frutos de tu tierra traerás a la casa de Jehová tu Dios… [Exod 23.19]

Así son los 144.000—exclusivamente para Dios. Por esto, son como las primicias de una cosecha. Además, estos fieles son “como primicias porque son las primicias del rebusco. Una cosecha consta de tres partes y cada una corresponde a uno de los tres arrebatamientos principales en la Biblia.

1.Las primicias: (1Cor 15.23) Cristo y los santos del Antiguo Testamento que estaban en el seno de Abraham.

2.La cosecha: (1Tes 4.13-18) Los cristianos—miembros de la Iglesia.

3.El rebusco: (Apoc 14.14-20) El arrebatamiento después de la Tribulación.

Se puede ver el mismo cuadro de tres arrebatamientos en las tres veces que “subir acá” se menciona en la Escritura.

1.(Prov 25.7) El arrebatamiento pre-Iglesia (de los santos del Antiguo Testamento que estaban en el seno de Abraham).

2.(Apoc 4.1) El arrebatamiento pre-Tribulación (de los santos de la época de la Iglesia).

3.(Apoc 11.12) El arrebatamiento pos-Tribulación (de los santos que todavía están vivos cuando Cristo viene).

Además, vemos lo mismo en la ley que manda a todos los judíos a presentarse en Jerusalén tres veces al año—tienen que “subir” a Jerusalén y adorar a Dios “en Su presencia” (Deut 16.16).

1.En la fiesta solemne de los panes sin levadura.

2.En la fiesta solemne de las semanas.

3.En la fiesta solemne de los tabernáculos.

Los 144.000 son “como” las primicias porque van antes de los demás del último arrebatamiento después de la Tribulación. No obstante, puesto que las primicias forman parte de la cosecha, Dios cuenta este arrebatamiento como parte del último (como sus “primicias”). Por esto, sabemos que los 144.000 se van de la tierra antes de los que son arrebatados al final de la Tribulación y es muy probable que se van a la mitad de la Tribulación (antes del comienzo de la Gran Tribulación).

CONCLUSIÓN

Con los 144.000, terminamos el estudio del tercer relato de la Gran Tribulación. A través de siete diferentes personajes Dios nos enseña más acerca del tiempo de angustia que vendrá pronto sobre el mundo entero.

1.La mujer es la nación de Israel.

2.El dragón es el gran enemigo de Dios—el diablo y Satanás.

3.El Hijo varón es el Mesías, el Señor Jesucristo.

4.Miguel es el arcángel que hace guerra con sus ángeles contra el dragón y sus demonios.

5.El Anticristo es la primera bestia de Apocalipsis 13 y el falso cristo que entra en el templo de Dios para sentarse ahí como si fuera Dios en la carne (el mismo Jesucristo).

6.El falso profeta es la segunda bestia de Apocalipsis 13 y él falsifica la obra del Espíritu Santo guiando a los moradores del mundo a adorar a la primera bestia, el Anticristo.

7.Los 144.000, en conjunto, forman el séptimo personaje y en Apocalipsis 14.1-5 Dios nos da un vistazo de ellos en el cielo después de su arrebatamiento a la mitad de la Tribulación.

El resto de Apocalipsis 14 se trata del “paréntesis” de este tercer relato y nos da más detalles sobre tres ángeles importantes durante este tiempo y también sobre el tercer arrebatamiento al final de la Gran Tribulación. Este es el tema, entonces, del siguiente capítulo.

Sobre nosotros enabundancia

Aquí publicamos Estudios Bíblicos, Reflexiones Cristianas con el propósito de ayudar a toda la comunidad Cristiana para que juntos llevemos el mensaje de Dios a las naciones con más amplitud y efectividad el Evangelio del Reino.

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