Visión de Juan en Patmos: Poder sobre la Muerte y el Hades II

Poder sobre la Muerte y el Hades
(106) Visión de Juan en Patmos: Poder sobre la Muerte y el Hades (g)

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Porque, así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno los muchos serán constituidos justos. (Romanos 5:19 LBLA)

Reflexión
Hemos dicho que existen tres tipos de muerte, conforme a la Palabra: (1) Física. (2) Espiritual. (3) Segunda muerte. Se ha visto mucho sobre la muerte física; ahora veamos la muerte espiritual. Con todo lo que se vio sobre la muerte física, resulta poca cosa comparada con la muerte espiritual, o sea la separación del hombre de su Dios y la consecuente incapacidad moral. Adán representó al género humano en la prueba de obediencia en Edén, y como resultado de su pecado original, todos los hombres vivimos desde entonces en un estado de muerte espiritual (Colosense 2:13).

(107) Visión de Juan en Patmos: Poder sobre la Muerte y el Hades (h)

Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no puede compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. El cual no cometió pecado, ni engaño alguno se halló en su boca. (Hebreos 4:15; 1 Pedro 2.22 LBLA)

Reflexión
Ampliando un poco el enfoque presentado ayer; muerte espiritual puede entenderse, que somos formados con ADN o genes impuros de pecado, del padre natural pecador que nos concibió; en tal virtud, nacimos en estado de muerte espiritual y no somos responsables de ello; dado que es, una herencia de nuestro primer padre, Adán. Por esa razón, que Cristo fue concebido por el Espíritu Santo en una virgen; de lo contrario, no habría nacido sin pecado y consecuentemente, no podía ser el Cordero sin mancha y la simiente de la mujer (Génesis 3:15). Fue tentado, pero no pecó.

(108) Visión de Juan en Patmos: Poder sobre la Muerte y el Hades (l)

El que cree en el Hijo tiene la vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. (Juan 3:36; 1 Juan 5:12 RVR)

Reflexión
La muerte espiritual sólo puede remediarse o evitarse con el nuevo nacimiento que da el Espíritu Santo. Si una persona muere físicamente, sin haber nacido de nuevo, está condenada a pasar una eternidad sin Cristo, en situaciones agonizantes. No obstante, la buena noticia es que el nuevo nacimiento está a la disposición del mundo entero; es cuestión de decisión. El Evangelio anuncia la manera de pasar de muerte espiritual a vida (Juan 5:24) y como obtener la vida eterna (Juan 3:16). La fe salvadora en Cristo vence la muerte espiritual y quita el temor de la muerte física.

(109) Visión de Juan en Patmos: Poder sobre la Muerte y el Hades (m)

Y de la manera que está establecido para los hombres (la humanidad) que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos… (Hebreos 9:27-28 RVR)

Reflexión
Pablo considera a la muerte física como una victoria del mal (1 Corintios 15:55); pero para el creyente, Cristo ha anulado esta victoria mediante su propia muerte (Hebreos 2:14). Por medio de su resurrección ha vencido a este postrer enemigo (la muerte; 1 Corintios 15:25-26). En el último juicio, la muerte (que es un espíritu maligno) será lazada al lago de fuego (Apocalipsis 20:14). Es imperativo saber, que solamente durante la vida sobre la tierra. tiene el hombre libertad de poner su fe en Cristo y ser librado de la muerte espiritual. La muerte física pone fin a esta oportunidad.

(110) Visión de Juan en Patmos: Poder sobre la Muerte y el Hades (n)

Y tengo en mi poder las llaves de la muerte y de la tumba. Y todo el que no tenía su nombre registrado en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego. (Apocalipsis 1:18; 20:15 NTV)

Reflexión
Si en esta vida el hombre (ser humano) no participa por la fe en la victoria de Cristo sobre la muerte y sigue en estado de muerte espiritual, será conducida a la “segunda muerte”; o aquella horrenda separación eterna de Cristo o de su Creador (Apocalipsis 20:14; 21:8). Si estás aun en muerte espiritual, cambie su panorama, confesando con voz audible a Cristo como Señor y creer en tu corazón, como dice este pasaje: “Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo” (Romanos 10:9-10).

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