I LA APLICACIÓN DOCTRINAL DE LAS SIETES IGLESIAS

APLICACIÓN DOCTRINAL DE LAS SIETES IGLESIAS
LA APLICACIÓN DOCTRINAL DE LAS SIETES IGLESIAS

El bosquejo del capítulo:

I. Los tres arrebatamientos

A. El arrebatamiento de los santos del Antiguo Testamento
B. El arrebatamiento de los santos de la Iglesia
C. El arrebatamiento de los santos de la Tribulación
D. Otros cuadros en la Escritura de los tres arrebatamientos
1.  Las tres veces que Dios dice: ?Sube acá?
2.  Las tres veces al año que los judíos tienen que subir a Jerusalén

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En este capítulo vamos a volver a nuestro estudio cronológico de los eventos por venir que se registraron en el Libro de Apocalipsis. Según la aplicación histórica de Apocalipsis 2 y 3, sabemos que Cristo mandó las siete cartas a siete iglesias literales en Asia Menor durante los últimos años del primer siglo. Además, según la aplicación personal de estos mismos capítulos, sabemos que las siete cartas nos muestran siete diferentes tipos de cristianos hoy en día, y también forman un bosquejo de siete diferentes periodos de la historia y el desarrollo de la Iglesia desde el primer siglo hasta hoy en día justo antes de nuestro arrebatamiento.

La aplicación doctrinal de Apocalipsis 2 y 3 se trata de la historia futura de este mundo después de nuestro arrebatamiento. Por esto, es esencial que entendamos lo que la Biblia dice acerca de los arrebatamientos, porque hay más de uno solo. Una vez que entendamos bien los arrebatamientos (y una vez que podamos ?trazarlos bien??o sea, cuando podamos entender cada uno como distinto y diferente de los otros), podremos analizar los detalles doctrinales de las siete cartas a las siete iglesias de la Tribulación en Apocalipsis 2 y 3. Así que, ¿cuáles son los arrebatamientos que se mencionan en la Biblia?

LOS TRES ARREBATAMIENTOS

Es posible que alguien pregunte: ?¿Por qué tenemos que estudiar los tres arrebatamientos para entender la aplicación doctrinal de Apocalipsis 2 y 3?? Porque, puesto que mucho de la aplicación doctrinal de estos dos capítulos tiene que ver con uno o más de los arrebatamientos que se mencionan en la Escritura, es esencial que los entendamos antes de meternos en los detalles de lo que se ve proféticamente en las siete cartas a las sietes iglesias. Es como ?colocar un fundamento? antes de contruir la estructua, y para constuir la estructura de la aplicación doctrinal de las siete iglesias, tenemos que colocar el fundamento esencial del conocimiento de los tres arrebatamientos.

El arrebatamiento ?pre-Iglesia? de los santos del Antiguo Testamento es el primero que se menciona en la Escritura. El segundo es el arrebatamiento ?pre-Tribulación? de los santos de la época de la Iglesia. Este es el nuestro y será el próximo evento en el calendario profético de Dios porque puede suceder en cualquier momento. El tercero es el arrebatamiento ?pos-Tribulación? de los santos del mismo tiempo?la Tribulación, la septuagésima semana de Daniel (Dan 9.27). Parece que este último arrebatamiento sucede en dos etapas. La primera es un arrebatamiento de los fieles después de la primera mitad de la Tribulación y la segunda etapa es el arrebatamiento de los fieles que perseveran hasta el fin de la Gran Tribulación? la última mitad de la septuagésima semana de Daniel. Vamos a analizar cada uno de estos tres arrebatamientos en detalle.

El arrebatamiento de los santos del Antiguo Testamento

Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho… Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. [1Cor 15.20-23]

Este primer arrebatamiento es como ?las primicias? de una cosecha. Una cosecha siempre empieza con las primicias?lo primero que se recoge antes de la gran cosecha. La Biblia dice que Cristo es las primicias de los que durmieron (las primicias de la resurrección) y cuando Él salió de la tumba, arrebató a los santos del Antiguo Testamento.

El Libro de Efesios dice que cuando Cristo resucitó después de los tres días en el sepulcro, que Él arrebató a los de la ?cautividad?.

Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. [Ef 4.8-10]

Los de la cautividad eran los santos del Antiguo Testamento que eran ?cautivos? en el Seol (el Hades) hasta que Cristo se presentó a Sí mismo como el sacrificio sustituto y perfecto por sus pecados. Aunque la sangre de los sacrificios de los animales ?cubría? el pecado, no se lo quitaba a los santos del Antiguo Testamento.

Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados. [Heb 10.1-4]

Sólo la sangre de Cristo pudo lavarles de todos sus pecados y dejarlos libres (?justificados?) para estar en la presencia de Dios. Así que, una vez que Cristo se sacrificó, los santos de antes de Su resurrección pudieron salir libres de su ?cautividad? e ir al tercer cielo para estar en la mera presencia de Dios.

Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. [Heb 9.11-12]

Los que murieron antes de la resurrección de Cristo, entonces, se fueron a un lugar que la Biblia llama ?el Seol? en hebreo (el Antiguo Testamento) y ?el Hades? en griego (el Nuevo Testamento).

Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción. [Sal 16.10]

Los santos, como David en Salmo 16.10, se fueron al Seol pero tenían la esperanza de salir de ahí un día (como vemos en las palabras de David en el versículo arriba). Pedro citó este mismo versículo en el Nuevo Testamento durante su famoso discurso del día de Pentecostés.

Porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo vea corrupción. [Hech 2.27]

Puesto que el Nuevo Testamento se escribió en griego, se usa la palabra ?Hades? en vez de ?Seol? (que viene del hebreo) para referirse a este lugar de los muertos. Es el mismo lugar, sólo es una diferencia de idiomas.

Es importante entender que además de los santos del Antiguo Testamento, todos los inconversos también se fueron allá, al Seol (al Hades).

Los malos serán trasladados al Seol, todas las gentes que se olvidan de Dios. [Sal 9.17]

Este lugar de los muertos (el Seol, el Hades) tiene dos compartimientos separados por una gran sima ? como un gran pozo.

Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. [Luc 16.22-26]

El lugar (el compartimiento) de paraíso en el Seol a donde iban los santos después de morir se llama ?el seno de Abraham?. El otro compartimiento a donde van los inconversos es el lugar de tormento en llamas que llamamos el infierno. Aunque no es una representación exacta, el siguiente dibujo de este lugar de los muertos le daría una idea del concepto en general.

El Seol y el HadesCuando Cristo murió en la cruz, Su alma fue a este mismo lugar del Seol?el Hades. Cristo dijo al malhechor arrepentido que estaría con Él en el paraíso ?hoy? (aquel mismo día de Su muerte).

Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy
estarás conmigo en el paraíso. [Luc 23.42-43]

Esto quiere decir que el Seol queda en el centro de la tierra porque, después de Su muerte, Cristo pasó los siguientes tres días y tres noches en el ?corazón de la tierra?.

Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. [Mat 12.40]

Antes de continuar, tenemos que entender que Cristo no fue al infierno?al lugar de tormento en llamas. Él sufrió todo nuestro infierno (la ira de Dios sobre nuestros pecados; Isa 53.5-11) en la cruz. Al final de todo, Él dijo: ?Consumado es? y consumado fue (Juan 19.30). No hubo nada más que hacer porque Él había pagado todo el precio de nuestros pecados ahí mismo, en la cruz (Heb 9.26, 28; 10.10, 12, 14, 18). Así que, aunque Cristo se fue al Seol, no fue al infierno para sufrir en las llamas con los inconversos de todas las épocas. Él fue al paraíso, al seno de Abraham.

Cuando Jesús estaba allá en el seno de Abraham, Él predicó encima de la gran sima y anunció Su victoria completa a los espíritus de los demonios (ya encarcelados en el infierno) que pecaron en los días de Noé.

Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua. [1Ped 3.18-20]

Estos son los ángeles caídos que tomaron cuerpos físicos para cohabitar con las mujeres y producir una raza de gigantes (siempre tratando de estorbar y corromper el plan de Dios para hacer llegar ?la simiente de la mujer?, el Mesías y Salvador; Gen 3.15; 6.1-4; 2Ped 2.4-5; Jud 6-7).

Después de los tres días en el sepulcro, Cristo resucitó y arrebató a los santos que estaban en el seno de Abraham.

Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. [Ef 4.8-10]

Jesucristo llevó consigo ?la cautividad? que consistía en todos los santos desde Adán y hasta el malhechor arrepentido que murió crucificado a la par de Jesús. Todos los que tenían la salvación antes de la cruz estaban esperando el sacrificio de Cristo. Por lo tanto, cuando Cristo resucitó, todos los santos pudieron salir de su ?cautividad? en el paraíso del seno de Abraham.

Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos. [Mat 27.51-53]

Algunos se quedaron en la tierra por un tiempo para darle a Israel una señal, pero al fin y al cabo todos llegaron al tercer cielo, a la presencia de Dios el Padre.

Ahora, después de la resurrección de Jesucristo, el paraíso está en el tercer cielo (ya no está en el corazón de la tierra). Cuando Pablo fue llevado al paraíso, él dijo que fue llevado al tercer cielo.

Ciertamente no me conviene gloriarme; pero vendré a las visiones y a las revelaciones del Señor. Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar. [2Cor 12.1-4]

Cristo cerró el seno de Abraham y por esto para nosotros ahora, estar ausente de cuerpo (estar muerto físicamente) es estar en la presencia del Señor en el tercer cielo.

Pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor. [2Cor 5.8]

Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros. [Flp 1.23-24]

Siempre vamos al paraíso (como los santos del Antiguo Testamento), pero ya después del sacrificio de
Jesucristo, podemos ir directamente a la morada de Dios.

El primer arrebatamiento de un grupo de personas en la Biblia es este de los santos del Antiguo Testamento. Ellos formaron ?las primicias? con Cristo cuando Él resucitó y los llevó de su ?cautividad? en el seno de Abraham al tercer cielo para estar con Dios en Su presencia.

El arrebatamiento de los santos de la Iglesia

Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho… Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. [1Cor 1.20-23]

Este segundo arrebatamiento es como la gran cosecha?la parte más grande de una siega. Los que somos de Cristo (los cristianos; los miembros del Cuerpo de Cristo) iremos en este arrebatamiento. Cristo vendrá y nos tomará de la tierra para llevarnos a donde Él está?al tercer cielo, a la morada y presencia de Dios.

Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. [Juan 14.3]

Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en  Cristo  resucitarán  primero.  Luego  nosotros  los  que  vivimos,  los  que  hayamos  quedado,  seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras. [1Tes 4.13-18]

Este día será el día de la transformación de nuestros cuerpos, es el día que Pablo llama la ?salvación? y la ?redención? de nuestros cuerpos mortales.

He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. [1Cor 15.51-54]

Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. [Rom 8.11]

Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. [Rom 8.22-23; ver también: Ef 1.13-14; 4.30]

Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. [Rom 13.11; la  salvación futura de  un  cristiano es  la salvación de su cuerpo]

Este es el día cuando recibimos nuestros cuerpos glorificados?los cuerpos semejantes al de Cristo Jesús.

Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas. [Flp 3.20-21]

En este día, Dios llevará a cabo todo el proceso de la salvación que Él empezó cuando recibimos al Señor Jesucristo como nuestro Salvador.

Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. [Flp 1.6]

Para los que están viviendo fielmente en el Señor, este día del arrebatamiento es la ?esperanza bienaventurada?.

Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada [el arrebatamiento] y la manifestación gloriosa [la segunda venida] de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. [Tito 2.11-13]

Sin embargo, para los que andan conforme a la carne, este día es un ?temor? porque el Señor viene para llevarnos al Tribunal de Cristo y juzgarnos según nuestras obras (un juicio para decidir nuestra ?recompensa de herencia?).

Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos; y espero que también lo sea a vuestras conciencias. [2Cor 5.10-11]

Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. [Col 3.23-24]

El arrebatamiento de los santos de la Tribulación

El tercer arrebatamiento es como el ?rebusco? de una cosecha. Después de la gran cosecha siempre queda algo del fruto y a pesar de que es muy poco, siempre se puede recoger algo durante el rebusco. Así será en ?el fin?, después de la Tribulación: Habrá una ?siega? durante la segunda venida de Cristo. Este es el rebusco.

14 Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda.

15 Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura.

16 Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada.

17 Salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda.

18 Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras.

19 Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios.

20 Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios. [Apoc 14.14-20]

Recuerde que en los capítulos del 5 al 19 de Apocalipsis hay cuatro diferentes relatos de la Tribulación. Cuatro veces vemos varios eventos de la Gran Tribulación?los últimos tres años y medio de la septuagésima semana de Daniel?desde una perspectiva diferente. Primero vemos los siete sellos, luego las siete trompetas, los siete personajes y al final las siete copas. Cada relato termina con la segunda venida del Señor. Apocalipsis 14.14-20 es el último pasaje del tercer relato de los eventos de la Gran Tribulación (que se trata de los siete personajes). Por lo tanto, este pasaje tiene que ver con algunos eventos que suceden durante la segunda venida del Señor. Inmediatamente después de este pasaje, en el capítulo 15, el cuarto y último relato de la Gran Tribulación comienza?es el de las siete copas con las siete plagas.

En Apocalipsis 14.14 vemos a Cristo venir con las nubes en la segunda venida. Luego, en los versículos
15 y 16, hay un arrebatamiento de los santos que todavía están vivos en aquel entonces. Esta es la ?mies de la tierra??la cosecha cuando recogen el buen fruto que hay todavía en la tierra. Este parte de la
cosecha (de la mies; de la siega) es diferente de lo que vemos en el siguiente pasaje.

En Apocalipsis 14.17-20 vemos un arrebatamiento de los impíos al mismo tiempo. Alguien viene y siega ?la viña de la tierra?, que no es la misma viña del Señor (v19). El fruto de esta siega se lleva al gran lagar de la ira de Dios donde es ?pisado? por el Señor (v19-20). Estos impíos son llevados al ?valle de Josafat? que es el ?valle de la decisión?, y allí ellos mueren.

Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los valientes, acérquense, vengan todos los hombres de guerra. Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy. Juntaos y venid, naciones todas de alrededor, y congregaos; haz venir allí, oh Jehová, a tus fuertes. Despiértense las naciones, y suban al valle de Josafat; porque allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor. Echad la hoz, porque la mies está ya madura. Venid, descended, porque el lagar está lleno, rebosan las cubas; porque mucha es la maldad de ellos. Muchos pueblos en el valle de la decisión; porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión. El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor. [Joel 3.9-15]

Este valle es el mismo valle famoso de Armagedón.

He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza. Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón. [Apoc 16.15-16]

Cristo viene en la segunda venida y mata a todos los impíos allá en aquel valle.

Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea… De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. [Apoc 19.11-15]

Según Apocalipsis 14.20, hay tantas personas que mueren allá que la sangre sale del valle a una profundidad de un metro o más (hasta los frenos de los caballos). Este es el día de la gran campaña militar de Armagedón, cuando Jehová sale para hacer guerra con el ejército de las Naciones Unidas.

He aquí, el día de Jehová viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos. Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no será cortado de la ciudad. Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla… y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos. [Zac 14.1-5]

Después de la gran matanza, Cristo Jesús se sienta en Su trono de gloria (el trono de David en Jerusalén) para juzgar a todas estas naciones (Mat 25.31-46).

Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. [Mat 25.31-32]

Este juicio toma lugar inmediatamente después de la segunda venida y sirve para decidir quien puede entrar en el Milenio y quien no. Los que no entran en el Milenio se van para el infierno sin más esperanza de salvación.

Por tanto, esperadme, dice Jehová, hasta el día que me levante para juzgaros; porque mi determinación es reunir las naciones, juntar los reinos, para derramar sobre ellos mi enojo, todo el ardor de mi ira; por el fuego de mi celo será consumida toda la tierra. [Sof 3.8]

Este arrebatamiento es la ?siega? de la parábola del trigo de la cizaña.

24 Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;

25 pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.

26 Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.

27 Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?

28 El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?

29 El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.

30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero. [Mat 13.24-30]

Hay que entender, primero que nada, que esta cosecha tiene que ver con el ?reino de los cielos? (v24)? que es el reino físico del Señor en la tierra?y no con el ?reino de Dios?, que es el reino espiritual del Señor en los corazones de los hombres (el nuestro es el reino de Dios, entonces esta parábola no tiene que ver con nosotros). Vemos en el versículo 30 que este es un arrebatamiento tanto de los buenos como de los malos?tanto del trigo (los buenos) como de la cizaña (los malos). La buena semilla (el trigo) es un cuadro de los ?hijos del reino??de los salvos en aquel entonces (los que entrarán en el reino)?y la cizaña es un cuadro de los hijos del diablo, los inconversos.

Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. [Mat 13.37-38]

Note una vez más que este arrebatamiento no tiene que ver con nosotros, los hijos de Dios (los cristianos), sino  de  los  ?hijos  del  reino?.  Esto  es  importante  para  establecer  el  contexto:  No  se  trata  del arrebatamiento de la Iglesia. Muchos cristianos, al ver un arrebatamiento en la Biblia, inmediatamente dan por sentado que es el nuestro. No seamos tan egoístas. No toda la Biblia se trata de nosotros, sólo una pequeña parte. Hay otros arrebatamientos de otra gente. Así que, establezca el contexto primero.

El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. [Mat 13.39]

La siega es el fin del siglo. Si comparamos la Escritura con la Escritura, vemos que Mateo 24.3 nos define ?el fin del siglo?: Se refiere a la segunda venida de Cristo a la tierra para establecer Su reino. Entonces, la siega de la cizaña y del trigo en Mateo 13 es la misma que vimos en Apocalipsis 14.14-20. Se trata de un arrebatamiento de los buenos y de los malos al final de la Gran Tribulación (el fin del siglo) justo antes de ?o aun durante?la segunda venida de Cristo.

Los segadores de esta cosecha son los ángeles. Esta información nos ayuda otra vez a establecer el contexto  y  así  ?trazar  bien?  la  Palabra  de  verdad.  En  nuestro  arrebatamiento (el  de  la  Iglesia)  el ?Segador?, el que viene para arrebatarnos, es el Señor, no los ángeles (1Tes 4.13-18). Así que, sabemos que este arrebatamiento no se trata de los cristianos. Es un rapto completamente diferente del nuestro.

De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. [Mat 13.40-42]

Se recoge la cizaña para echarla en el fuego. Este fuego es el castigo eterno del infierno y los impíos serán echados allá después del juicio de las naciones (Mat 25.31-46). Observe también que este es el ?bautismo de fuego? acerca del cual Juan el Bautista predicó.

Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará. [Mat 3.11-12]

Además de la cizaña, se recoge el trigo y lo lleva al granero de Dios en Su reino mesiánico. Esto se refiere al arrebatamiento de los justos que heredarán el reino del Milenio en el juicio de las naciones (Mat 25.34-40). Es el mismo evento que se menciona en Daniel 12.3.

Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga. [Mat 13.43]

Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad. [Dan 12.3]

Este tercer arrebatamiento es ?pos-Tribulación? porque tomará lugar después de la Tribulación (el prefijo ?pos-? quiere decir ?después de?) y por esto sucederá durante la segunda venida.

Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro. [Mat 24.30-31]

Según este pasaje de Mateo 24, en el mismo tiempo de la segunda venida (después de la Tribulación), hay un arrebatamiento. La frase ?los cuatro vientos? se refiere a la dispersión mundial de los judíos (Zac 2.6). Los escogidos son los de Israel que se mantienen fieles a través de la Tribulación (Isa 45.4) y se mencionan también en Romanos 11.26 y Ezequiel 37.11. Todos los escogidos (todos los judíos fieles) de la dispersión mundial van a ir a Jerusalén en un sólo día?en ?aquel día? de la segunda venida?porque serán arrebatados de donde estén para ser llevados a la ciudad del Gran Rey (Isa 27.13).

Tome en cuenta que este arrebatamiento puede suceder en dos etapas.

Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre. Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre. Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. [Mat 24.36-42]

Según este pasaje, durante un periodo de ?paz y seguridad? sobre la tierra, hay un arrebatamiento de algunos (no de todos). Esto no puede referirse a la Iglesia (a nosotros, los cristianos) porque todo el contexto del pasaje tiene que ver con la Tribulación y la segunda venida (ver: Mateo 24.3, 15, 42). Vamos a analizar este asunto de un arrebatamiento a la mitad de la Tribulación un poco más a fondo luego, pero dése cuenta ahora que parece que Dios arrebata a los fieles de la Tribulación?de los primeros tres años y medio de ?paz y seguridad??para que no tengan que pasar por la segunda mitad (la ?Gran? Tribulación con toda la ?destrucción repentina?). Por esto, puede ser que el último arrebatamiento tome lugar en dos etapas: La primera a la mitad de la Tribulación y la última al final de ella.

Otros cuadros en la Escritura de los tres arrebatamientos

Las tres veces que Dios dice: ?Sube acá?

Lo que sigue es simplemente una ilustración de los tres arrebatamientos generales en la Biblia. No queremos llegar a ninguna conclusión diferente de la que ya hemos visto anteriormente. Esto es simplemente algo interesante que se puede observar por la frase ?sube acá? que se menciona tres veces en la Escritura, exactamente como el Señor dice ?sube acá? a tres diferentes grupos a través de la historia del hombre (o sea, hay tres diferentes arrebatamientos cuando un grupo ?sube acá?, a donde el Señor).

La primera mención de la frase ?sube acá? aparece en Proverbios y nos muestra un cuadro del arrebatamiento de los santos del Antiguo Testamento.

Porque mejor es que se te diga: Sube acá, y no que seas humillado delante del príncipe a quien han mirado tus ojos. [Prov 25.7]

El contexto de Proverbios 25 es muy parecido al de Lucas 14.7-11, la parábola de los convidados a las bodas. Los judíos son los ?convidados? a las bodas según Lucas 14.8 (Mat 22.1-14) y el que es humilde (el que se somete a Dios) es el que recibe la invitación a ?subir más arriba? (Luc 14.10; o como en Proverbios 25.7: ?sube acá?). Los santos del Antiguo Testamento son algunos de los convidados a las bodas del Cordero (Apoc 19.9).

La segunda mención de la frase ?sube acá? nos muestra un cuadro personal (no doctrinal) del arrebatamiento de la Iglesia (los cristianos).

Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. [Apoc 4.1]

Después de los siete periodos de la historia de la Iglesia (siete cartas a siete iglesias que forman un bosquejo de la historia de la Iglesia; Apoc 2-3), hay un arrebatamiento. Dios le dice a Juan, ?Sube acá? y al instante él?como la Iglesia en el arrebatamiento?se encuentra delante del trono de Dios (Apoc 4.2), un cuadro de la Iglesia ante el Tribunal de Cristo.

La última mención de la frase ?sube acá? es un cuadro del arrebatamiento de los santos de la Tribulación.

Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron. [Apoc 11.12]

Este pasaje se refiere a la resurrección de Moisés y Elías, los dos testigos de la Gran Tribulación que el Anticristo mata sólo unos días antes de la segunda venida de Cristo. Ellos forman un cuadro de los santos de la Tribulación que serán arrebatados después de la Gran Tribulación y justo antes de (o durante) la segunda venida. Son arrebatados en el versículo 12 e inmediatamente vuelven con Cristo en Su venida en los versículos del 13 al 15.

Las tres veces al año que los judíos tiene que subir a Jerusalén

14 Tres veces en el año me celebraréis fiesta.

15 La fiesta de los panes sin levadura guardarás. Siete días comerás los panes sin levadura, como yo te mandé, en el tiempo del mes de Abib, porque en él saliste de Egipto; y ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías.

16 También la fiesta de la siega, los primeros frutos de tus labores, que hubieres sembrado en el campo, y la fiesta de la cosecha a la salida del año, cuando hayas recogido los frutos de tus labores del campo.

17 Tres veces en el año se presentará todo varón delante de Jehová el Señor. [Exod 23.14-17]

Tres veces al año los judíos tienen que celebrar fiesta en Jerusalén (v14). En estas tres ocasiones, todo varón judío tiene que presentarse delante de Jehová en la ciudad santa (v17). La primera vez es para la fiesta de los panes sin levadura (v15; Deut 16.1-8, 16) y es un cuadro del arrebatamiento de los santos del Antiguo Testamento cuando ellos subieron a la Nueva Jerusalén para presentarse delante de Jehová. La segunda vez que los varones judíos tienen que subir a Jerusalén es para la fiesta de la siega que termina con el día de Pentecostés (v16a; Deut 16.9-12, 16) y es un cuadro del arrebatamiento de la Iglesia?que comenzó el día de Pentecostés. La tercera vez es para la fiesta de la cosecha a la salida del año y esta es la fiesta de los tabernáculos (v16b; Deut 16.13-16). Según el cuadro en Mateo 17.1-6, se puede entender que la segunda y gloriosa venida del Señor Jesucristo toma lugar durante la fiesta de los tabernáculos. Este es un cuadro del arrebatamiento de los santos de la Tribulación que toma lugar durante la fiesta de los tabernáculos cuando Cristo viene.

Conclusión

Ya entendemos que hay más de un solo arrebatamiento que se menciona en la Biblia. Por lo tanto cuando vemos un rapto de un grupo de personas en la Escritura, no debemos dar por sentado que siempre se refiere al arrebatamiento de la Iglesia. Hay otros dos arrebatamientos en la Biblia y el último puede suceder en dos etapas. Entonces, tenga cuidado y establezca el contexto primero, antes de llegar a una interpretación o una aplicación personal. Además, todo este conocimiento de los arrebatamientos es importante porque nos ayudará a entender lo que sigue sobre la aplicación doctrinal de las siete iglesias de Apocalipsis 2 y 3.

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