LA VISIÓN: ¿DE QUIÉN ES EL LIBRO DE APOCALIPSIS?

LA VISIÓN: ¿DE QUIÉN ES EL LIBRO DE APOCALIPSIS?El bosquejo del capítulo:

III. (Apoc 1.9-20) La visión: ¿De quién es el libro?

A. (v9-16) Es de ?la Voz? de Dios

1. (v9-11) Juan oye la Voz

a. (v9) ¿Dónde está Juan cuando oye la voz?

b. (v10) ¿Cuándo está Juan cuando oye la voz?

2. (v12-16) Juan ve la Voz

B. (v17-20) Es del Hijo de Dios

1. (v17a) La reacción de Juan

2. (v17b-20) La respuesta de Jesús

LA VISIÓN: ¿DE QUIÉN ES EL LIBRO?

Es de ?la Voz? de Dios: Apocalipsis 1.9-16

9 Yo  Juan,  vuestro hermano, y  copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y  en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.

10 Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

11 que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.

12 Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro,

13 y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.

14 Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego;

15 y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas.

16 Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.

Juan oye la Voz (v9-11)

La primera pregunta que debemos hacernos aquí es esta: (v9) ¿En dónde está Juan cuando oye la voz? Históricamente, Juan estaba en la isla de Patmos porque los romanos lo mandaron a exilio por haber predicado la Palabra de Dios y testificado del Señor Jesucristo. No obstante, doctrinalmente, cuando Juan oye la voz, la Biblia dice que está ?en la tribulación? con otros hermanos que están ?coparticipando? con él en lo mismo. O sea, según la aplicación doctrinal de este pasaje (y de este libro), Juan es un cuadro profético de los santos de la Tribulación?los santos que vivirán en la septuagésima semana de Daniel. Recuerde que Juan formaba parte de los 12 Apóstoles judíos (Apóstoles que Dios mandó a Israel). Así que, no fue enviado, como Pablo, a los gentiles ni principalmente a la Iglesia (Rom 11.13; Gal 2.7-9). Por esto, podemos ver en Juan un cuadro de un ?remanente fiel? de judíos (él con sus copartícipes; Apoc 1.9) que existirán durante la Tribulación. Observamos lo mismo también en el versículo 7 donde vemos que Juan no estaba esperando el arrebatamiento de la Iglesia (como nosotros) sino la segunda venida del Señor. Esto es un cuadro de lo mismo: Los santos del fiel remanente en la Tribulación que estarán ?perseverando hasta el fin? (hasta la segunda venida de Cristo) para ser salvos (Mat 24.13). Esto va a ser importante cuando estudiemos las cartas que el Señor mandó a las siete iglesias en los capítulos 2 y 3. Se tratan de cartas a iglesias de algunos ?creyentes? que existirán durante aquel mismo tiempo futuro de la

Tribulación. Entonces, entienda ?en donde Juan está?. Históricamente estaba en exilio en la isla llamada Patmos, pero doctrinalmente está en la Tribulación (o sea, es un cuadro profético de los fieles sufriendo bajo el reinado de Roma durante la Tribulación).

La segunda pregunta que debemos hacernos en el contexto de este pasaje es esta: (v10-11) ¿En cuál día está Juan cuando oye la voz? Cuando Juan oye la voz de Jesucristo, la Biblia dice que él está ?en el día del Señor?. ¡Esta frase no se refiere al domingo (no aquí ni en ningún otro lugar en toda la Biblia)! El día del Señor (en el Nuevo Testamento) es el mismo ?día de Jehová? que se menciona repetidas veces en el Antiguo Testamento. Cuando Pedro cita la profecía de Joel en Hechos 2, él usa la frase ?día del Señor? para referirse al ?día de Jehová? (es simplemente que ?Jehová? viene del hebreo y ?Señor? viene del griego).

El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová. [Joel 2.31]

El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto; [Hech 2.20]

Este gran día es el día del retorno glorioso y corporal del Mesías a la tierra para establecer Su reino entre los hombres. O sea, es el día cuando el Señor (Jehová en la carne) regresa con ?todos los santos? de los ejércitos celestiales (Apoc 19.14-15).

Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama. Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada. Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos… He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. [Mal 4.1-4]

He aquí, el día de Jehová viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos. Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no será cortado de la ciudad. Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla. Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio… y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos. [Zac 14.1-5]

Entonces, para ver la revelación que luego escribiría en el Libro de Apocalipsis, Juan fue llevado a otro tiempo. Él fue transportado por el Espíritu (dice: ?estaba en el Espíritu?) a través del tiempo y estaba literalmente en ?el día del Señor??el día de Jehová.

Según el versículo 11, cuando Juan estaba allá en el día del Señor, él vio con sus propios ojos lo que estaba pasando. Lo  que vio en  aquel día y  en aquel tiempo, lo  escribió en  un  libro: El Libro de Apocalipsis. Este hecho es sumamente importante si queremos establecer bien el contexto de Apocalipsis y no llegar a interpretaciones tergiversadas de lo que este libro dice. El versículo 10 es claro en que dice que Juan ?estaba… en el día del Señor?. ¡Él estaba (literalmente) ahí! No es que lo vio todo en una pantalla y luego lo escribió. Más bien, fue transportado a través del tiempo y estaba en el día del Señor? en aquel tiempo de la Tribulación y aquel día de la venida de Jesucristo.

Este ?punto de vista? de Juan, el autor humano, llega a ser la clave para interpretar bien lo que leemos en el Libro de Apocalipsis porque, según el versículo 19 de este capítulo, Juan escribió su revelación en tres ?tiempos?: Pasado, presente y futuro.

Escribe las cosas que has visto [el pasado], y las que son [el presente], y las que han de ser después de estas [el futuro]. [Apoc 1.19]

Si no entendemos el punto de referencia de Juan?que cuando escribió Apocalipsis, estaba literalmente en el día del Señor?nos vamos equivocar en cuanto a lo que él escribió. Al estar en el día de Señor, ?las cosas que has visto? (las del pasado) se tratan de los eventos que sucederán antes de la segunda venida. Los eventos antes del día del Señor son los que sucederán durante la Tribulación (la septuagésima semana de la profecía de Daniel 9). Las cosas ?que son? (las del presente de Juan cuando escribió) son las del día del Señor?la segunda venida (principalmente). ?Las que han de ser después?, entonces, son las del futuro de Juan cuando escribió en el día del Señor?el Milenio y la eternidad. Otra vez, entonces, vemos la importancia de interpretar bien (en su debido contexto) los capítulos 2 y 3 que se tratan de siete cartas a siete iglesias. Estos capítulos forman parte del ?pasado? de Juan cuando escribió?de ?las cosas que has visto??y por lo tanto tienen que ver, doctrinalmente, con la Tribulación.

Juan oye la voz del Señor cuando estaba físicamente en Patmos, pero fue llevado literalmente en el
Espíritu al día del Señor. Ahora, cuando oye esta voz, se vuelve para ver la Voz.

Juan ve la Voz (v12-16)

Es curioso que el versículo 12 dice específicamente que Juan se volvió ?para ver la voz? que hablaba con él. ¿Cómo se puede ?ver? una voz?

Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. [Gen 3.8]

Sólo se puede ver una voz si dicha voz puede ?pasearse?. La Voz que se pasea corporalmente en la tierra y que se puede ver es la ?Voz de Dios?, el Verbo que se llama Jesucristo.

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. [Juan 1.1]

Juan se vuelve para ver la voz que hablaba con él, y lo que ve es el Hijo del Hombre, el Señor Jesucristo. Lo ve en medio de siete candeleros de oro que, según el versículo 20, son las siete iglesias a las cuales está escribiendo.

La descripción que Juan da del Señor Jesucristo es de Su cuerpo glorificado. O sea, cuando Juan recibe su revelación, él está en el Espíritu en el día del Señor (v10) y por esto, cuando ve a Jesús, lo ve en Su gloria, listo para venir y juzgar a los impíos de la tierra. Es casi la misma descripción que se ve en el capítulo 7 de Daniel porque se trata del mismo contexto de la segunda venida y el día del juicio divino sobre la tierra.

Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. [Dan 7.9]

Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. [Dan 7.13]

Cada  uno  de  los  elementos  de  la  descripción  del  Señor  glorificado  en  estos  pasajes  (Daniel  7  y Apocalipsis 1) nos habla de un aspecto diferente del juicio que Él traerá a este planeta en Su segunda venida.

Así que, en la visión de Juan vemos de Quien es este Libro de Apocalipsis: Es de ?la Voz? de Dios, el Señor Jesucristo. Juan, que está en el Espíritu en el día del Señor, oye la Voz y cuando se vuelve para verla, ve a Cristo Jesús en Su gloria y listo para venir y juzgar al mundo.

Es del Hijo de Dios: Apocalipsis 1.17-20

17 Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último;

18 y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.

19 Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas.

20 El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.

La reacción de Juan (v17a)

Cuando el Apóstol Juan vio al Señor Jesucristo, tuvo la misma reacción que Isaías tuvo cuando vio a Dios (Isa 6.5), que Pedro tuvo cuando se dio cuenta de que Jesús era Dios (Luc 5.8) y que Daniel tuvo cuando vio al ángel de Dios (Dan 8.18; 10.9-10). Juan cayó como muerto por el temor. Nosotros no tenemos ni la más mínima idea de cómo es Dios, porque si realmente entendiéramos Quien es Él y cómo somos nosotros delante de Él, temeríamos (¡y nos apartaríamos del mal! Prov 16.6; Exod 20.20). Sin embargo, nuestra falta de temor de Dios es una buena indicación de nuestra ignorancia de cómo es Él en realidad.

La respuesta de Jesús (v17b-20)

Jesucristo le dice a Juan: ?No temas?. Casi cada vez que un hombre se encuentra con un ser espiritual (bien sea un ángel o el Ángel de Jehová), el hombre cae como muerto por el temor y el ser espiritual tiene que decirle: ?No temas?. El mundo espiritual (aquella otra dimensión en esta creación) es tan diferente? tan extraordinario?que los sentidos del hombre no pueden aceptarlo. Es demasiado y por lo tanto abruma al hombre común y corriente. Y si al sólo ver un vistazo a esta otra dimensión, los hombres caen como muertos, ¿cómo será vivir en ella? ¡Un día sabremos!

Después de consolar a Juan, el Señor le dice que ?Yo soy? y con esta frase no dice que Él es Dios. El Ángel que habla con Juan es ?el primero y el último? (?el Alfa y la Omega?; Apoc 1.8) porque es el Dios eterno. En el versículo 18 vemos que Él estuvo muerto (por tres días y tres noches) pero ahora vive por los siglos de los siglos. Es Cristo, nuestro Señor y Salvador que murió por nosotros y luego resucitó venciendo a la muerte. Debido a este último hecho, vemos en el versículo 18 también que Él tiene unas llaves. O sea, debido a Su resurrección, Cristo tiene la llaves del lugar que se llama ?la muerte? y también las del Hades.

?La muerte? es un lugar que la Biblia dice que queda en lo profundo de la tierra.

Para que no se exalten en su altura todos los árboles que crecen junto a las aguas, ni levanten su copa entre la espesura, ni confíen en su altura todos los que beben aguas; porque todos están destinados a muerte, a lo profundo de la tierra, entre los hijos de los hombres, con los que descienden a la fosa. [Ezeq 31.14]

El Hades es el Seol, el lugar general de los muertos, tanto de los santos como de los impíos. La palabra ?Seol? viene del hebreo y ?Hades? viene del griego, pero se refieren al mismo lugar como podemos ver en la cita de Salmo 16.10 por Pedro durante su discurso de Hechos 2.

Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción. [Sal 16.10]

Porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo vea corrupción. [Hech 2.27]

Hay seres impíos (?los muertos?) en la muerte y en el Hades, y ellos serán lanzados al lago de fuego después del juicio del Gran Trono Blanco.

Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. [Apoc 20.13-14]

Hay llaves para este lugar porque tiene también puertas con cerrojos.

Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. [Mat 16.18]

Descendí a los cimientos de los montes; la tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío.[Jon 2.6]

Por lo tanto, hay que abrir este lugar con llaves.

El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo. Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo. [Apoc 9.1-2]

Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. [Apoc 20.1]

Vamos a estudiar este lugar de los muertos un poco más a fondo luego. No obstante, el siguiente dibujo de quizá le ayude a visualizar el concepto de ?la muerte? y ?el Hades?.

EL SOL Y EL HADES

Juan ve la Voz (v12-16)

Es curioso que el versículo 12 dice específicamente que Juan se volvió ?para ver la voz? que hablaba con él. ¿Cómo se puede ?ver? una voz?

Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. [Gen 3.8]

Sólo se puede ver una voz si dicha voz puede ?pasearse?. La Voz que se pasea corporalmente en la tierra y que se puede ver es la ?Voz de Dios?, el Verbo que se llama Jesucristo.

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. [Juan 1.1]

Juan se vuelve para ver la voz que hablaba con él, y lo que ve es el Hijo del Hombre, el Señor Jesucristo. Lo ve en medio de siete candeleros de oro que, según el versículo 20, son las siete iglesias a las cuales está escribiendo.

La descripción que Juan da del Señor Jesucristo es de Su cuerpo glorificado. O sea, cuando Juan recibe su revelación, él está en el Espíritu en el día del Señor (v10) y por esto, cuando ve a Jesús, lo ve en Su gloria, listo para venir y juzgar a los impíos de la tierra. Es casi la misma descripción que se ve en el capítulo 7 de Daniel porque se trata del mismo contexto de la segunda venida y el día del juicio divino sobre la tierra.

Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. [Dan 7.9]

Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. [Dan 7.13]

Cada  uno  de  los  elementos  de  la  descripción  del  Señor  glorificado  en  estos  pasajes  (Daniel  7  y Apocalipsis 1) nos habla de un aspecto diferente del juicio que Él traerá a este planeta en Su segunda venida.

Así que, en la visión de Juan vemos de Quien es este Libro de Apocalipsis: Es de ?la Voz? de Dios, el Señor Jesucristo. Juan, que está en el Espíritu en el día del Señor, oye la Voz y cuando se vuelve para verla, ve a Cristo Jesús en Su gloria y listo para venir y juzgar al mundo.

Es del Hijo de Dios: Apocalipsis 1.17-20

17 Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último;

18 y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.

19 Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas.

20 El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.

La reacción de Juan (v17a)

Cuando el Apóstol Juan vio al Señor Jesucristo, tuvo la misma reacción que Isaías tuvo cuando vio a Dios (Isa 6.5), que Pedro tuvo cuando se dio cuenta de que Jesús era Dios (Luc 5.8) y que Daniel tuvo cuando vio al ángel de Dios (Dan 8.18; 10.9-10). Juan cayó como muerto por el temor. Nosotros no tenemos ni la más mínima idea de cómo es Dios, porque si realmente entendiéramos Quien es Él y cómo somos nosotros delante de Él, temeríamos (¡y nos apartaríamos del mal! Prov 16.6; Exod 20.20). Sin embargo, nuestra falta de temor de Dios es una buena indicación de nuestra ignorancia de cómo es Él en realidad.

La respuesta de Jesús (v17b-20)

Jesucristo le dice a Juan: ?No temas?. Casi cada vez que un hombre se encuentra con un ser espiritual (bien sea un ángel o el Ángel de Jehová), el hombre cae como muerto por el temor y el ser espiritual tiene que decirle: ?No temas?. El mundo espiritual (aquella otra dimensión en esta creación) es tan diferente? tan extraordinario?que los sentidos del hombre no pueden aceptarlo. Es demasiado y por lo tanto abruma al hombre común y corriente. Y si al sólo ver un vistazo a esta otra dimensión, los hombres caen como muertos, ¿cómo será vivir en ella? ¡Un día sabremos!

Después de consolar a Juan, el Señor le dice que ?Yo soy? y con esta frase no dice que Él es Dios. El Ángel que habla con Juan es ?el primero y el último? (?el Alfa y la Omega?; Apoc 1.8) porque es el Dios eterno. En el versículo 18 vemos que Él estuvo muerto (por tres días y tres noches) pero ahora vive por los siglos de los siglos. Es Cristo, nuestro Señor y Salvador que murió por nosotros y luego resucitó venciendo a la muerte. Debido a este último hecho, vemos en el versículo 18 también que Él tiene unas llaves. O sea, debido a Su resurrección, Cristo tiene la llaves del lugar que se llama ?la muerte? y también las del Hades.

?La muerte? es un lugar que la Biblia dice que queda en lo profundo de la tierra.

Para que no se exalten en su altura todos los árboles que crecen junto a las aguas, ni levanten su copa entre la espesura, ni confíen en su altura todos los que beben aguas; porque todos están destinados a muerte, a lo profundo de la tierra, entre los hijos de los hombres, con los que descienden a la fosa. [Ezeq 31.14]

El Hades es el Seol, el lugar general de los muertos, tanto de los santos como de los impíos. La palabra ?Seol? viene del hebreo y ?Hades? viene del griego, pero se refieren al mismo lugar como podemos ver en la cita de Salmo 16.10 por Pedro durante su discurso de Hechos 2.

Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción. [Sal 16.10] Porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo vea corrupción. [Hech 2.27]
Hay seres impíos (?los muertos?) en la muerte y en el Hades, y ellos serán lanzados al lago de fuego después del juicio del Gran Trono Blanco.

Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. [Apoc 20.13-14]

Hay llaves para este lugar porque tiene también puertas con cerrojos.

Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. [Mat 16.18]

Descendí a los cimientos de los montes; la tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío.[Jon 2.6]

Por lo tanto, hay que abrir este lugar con llaves.

El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo. Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo. [Apoc 9.1-2]

Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. [Apoc 20.1]

Vamos a estudiar este lugar de los muertos un poco más a fondo luego. No obstante, el siguiente dibujo de quizá le ayude a visualizar el concepto de ?la muerte? y ?el Hades?.

En Apocalipsis 1.19 vemos los tres tiempos otra vez. Cristo quiere que Juan escriba desde su ?punto de vista? del día del Señor (Apoc 1.10) y quiere que escriba lo que pasó (la Tribulación), lo que está pasando (la segunda venida) y lo que pasará después (el Milenio y la eternidad). Este versículo, entonces, nos da el bosquejo general del Libro de Apocalipsis (vea el capítulo anterior).

El último versículo del capítulo 1 nos muestra un principio clave para el estudio de Apocalipsis. Cuando hay ?símbolos? en lo que se escribió, a menudo se definen en el mismo contexto en donde se mencionan. Por lo tanto, si no hay una definición clara de algo, debemos tomarlo literalmente hasta que sea imposible

hacerlo. En el versículo 16, Cristo se describe con siete estrellas en Su diestra. Estas ?estrellas? se definen en el mismo contexto?en el versículo 20?como ?ángeles?. Así que, las estrellas son las apariciones (las representaciones) de las iglesias locales en el tercer cielo?en la presencia de Dios. Los siete candeleros del versículo 12 son símbolos de las siete iglesias en la tierra.

CONCLUSIÓN

Apocalipsis capítulo 1 es como una introducción al resto del libro. Nos muestra el propósito que Dios tuvo al mostrar todos estos eventos por venir a Juan. En primer lugar, esta revelación es para manifestar los eventos por venir y así motivar al pueblo de Dios a vivir santa y piadosamente a la luz de ellos (v1-3). En segundo lugar, la salutación nos muestra que este libro es para las iglesias y su edificación, para Jesucristo y Su exaltación y para todos los moradores de la tierra y su amonestación (v4-8). En tercer lugar, esta visión fue de la ?Voz? de Dios, el Señor Jesucristo (v9-20).

Ya que tenemos una idea del contexto del Libro de Apocalipsis, estamos preparados para ver el contenido de la primera sección principal de los eventos por venir. Los capítulos 2 y 3 son quizá los más difíciles de entender debido a que mencionan ?iglesias? en el contexto doctrinal de la Tribulación. Sin embargo, al reflexionar un poco sobre la situación actual de las iglesias hoy día, es muy fácil entender cómo se van a quedar muchas congregaciones llenas de miembros después del arrebatamiento del Cuerpo de Cristo. Así que, sigamos con nuestro estudio de los eventos por venir y veamos lo que Dios tiene para nosotros en Apocalipsis 2 y 3.

Tomado de Apocalipsis ? Gregory A. Kedrovsky

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